VALVERDEÑOS POR EL MUNDO: Rubén Moreno Cobos (Alemania VI)

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Por Jesús Copeiro

Nació en Valverde el 24 de septiembre de 1990. Hijo de  Trinidad Cobos López, maestra en la escuela de adultos de Zalamea y de Juan Ramón Moreno Sánchez, mecánico en Villadeamigo. Mi padre es de Albacete -afirma Rubén Moreno- y puede que algunos lo conozcan como el “Manchego”. Estudié en el colegio público Los Molinos y en el instituto Diego Angulo. Acabé la carrera de Ingeniería Aeronáutica en Sevilla, en el año 2014, pero el cuarto curso lo hice en Estocolmo, en KTH (Kungliga Tekniska Högskolan o Instituto Real de Tecnología). Fue una experiencia muy positiva y me permitió conocer nuevas culturas, nuevos lugares y sembró la semilla para volver a salir fuera, fue sin duda uno de los mejores años de mi vida.

Airbus Alemania

La oportunidad de venir a Hamburgo fue bastante precipitada. Estuve haciendo prácticas en “Airbus Defence and Space”,  en Sevilla y cuando se acababa la beca empecé a buscar algo nuevo. Y surgió esta oportunidad. A las dos semanas de enviar el curriculum me llamaron y el mismo día que hice la entrevista me admitieron, así que no me lo pensé dos veces. Todo fue bastante espontáneo.

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Rubén Moreno, recién llegado a Hamburgo. En HafenCity, la zona más antigua del puerto, 2014

Trabajo en Airbus Alemania cuya sede central se encuentra en Hamburgo. La empresa se sitúa a las afueras de la ciudad, cruzando el río Elba, por lo que cada día tengo que coger un ferry hasta el lugar del trabajo. Estoy en el departamento de “Customer Services” y dentro de éste, en un equipo de unas diecisiete personas cuyo objetivo fundamental es la gestión de la documentación técnica de todos los programas Airbus (A320, A380, A350…). Nuestro objetivo es que, para el momento de la entrega de un avión, toda la documentación técnica procedente de los diversos proveedores esté disponible para el cliente final (la aerolínea). Además, respondemos toda clase de preguntas y peticiones por parte de las aerolíneas en lo que a documentación técnica se refiere.

En mi departamento hay un chico de Madrid y aunque lleva aquí un par de años tampoco habla mucho alemán. Normalmente en el trabajo hablamos en inglés, pero en la oficina y en reuniones usamos el alemán. En mi caso, trabajo con siete alemanes, por lo que escucho su idioma a todas horas. Una de las mejores cosas de trabajar aquí es el hecho de que mi oficina de a la pista del aeropuerto, donde hacen distintas pruebas a los aviones antes de entregarlos, siendo posible verlos aterrizar y despegar muy cerca.

Mi jefe alemán es muy flexible. Me definió unos objetivos cuando comencé a trabajar, pero soy yo el que tiene que moverse para alcanzar esos objetivos. Diría que es la filosofía de la empresa, ya que en España también trabajé de forma similar en mi puesto anterior.

Hamburgo

Llevo viviendo en Alemania un año, llegué en diciembre de 2014 y la verdad es que Hamburgo es una ciudad con muchas posibilidades. Con más de 1.700.000 habitantes, es la segunda ciudad más grande de Alemania. Eso se traduce en que tiene muchísima vida, incluso cuando el tiempo no acompaña. El frío, la lluvia o la nieve no son impedimento alguno para salir de casa.

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Con dos amigas, Beatriz García y Sandra Schmitz

Mis primeros días en Hamburgo fueron una locura, ya que no tenía piso y encontrar vivienda aquí es complicado. Tardé unos diez días en encontrar mi actual apartamento y hasta entonces vivía en un Bed&Breakfast. Vivo en un barrio llamado Eimsbuttel, uno de mis favoritos. Es céntrico pero a su vez tranquilo… está cerca de Sternschanze y de St. Pauli, barrios donde están todos los bares y discotecas, pero el mío es mucho más tranquilo. El centro histórico está a menos de diez minutos en metro.

Ocio

A la salida del trabajo voy a una academia privada para estudiar alemán, un curso intensivo de tres días a la semana, dos horas y media al día. Y puedo mantener conversaciones simples, a pesar de lo difícil que es. Mi rutina entre semana se centra en el trabajo, ir a clases de alemán y hacer deporte. Los fines de semana aprovecho para salir de fiesta, pasear o correr alrededor del Alster, un lago situado en el centro de la ciudad y muy popular entre los hamburgueses. También me encanta comer fuera, pues hay restaurantes buenísimos y hacer algo de turismo, aún hay muchas partes de la ciudad que no conozco bien.

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Rubén Moreno con Lucie Boulch, compañera de trabajo, en el río Elba. Hamburgo al fondo. Junio 2015

El ocio es muy variado, hay muchísimos bares y restaurantes. Hay cines en versión original para aquellos que no dominan aún el alemán, como yo. Y durante los fines de semana siempre hay algo especial que hacer, desde acudir a algún mercadillo de segunda mano a ir a algún pequeño festival en alguno de los barrios de la ciudad. Mis barrios son St. Pauli y Sternschanze. El primero es el barrio donde los hamburgueses suelen salir de fiesta. Su calle más famosa es la Reeperbahn, donde se concentra la mayoría de discotecas y bares de copas de la ciudad. El segundo de ellos, es el barrio más alternativo de la ciudad, hay multitud de restaurantes de todas las nacionalidades, tiendas de segunda mano, bares, etc. Con el buen tiempo, las calles se llenan de terrazas y los alemanes se reúnen allí para tomar café, cerveza, cenar, etc.

Desde mi punto de vista, los alemanes se alejan de los tópicos que tenemos en España. Son bastante divertidos, buenas personas, leales y eso sí, un poco cuadriculados. Conozco a bastantes alemanes desde que llegué a la ciudad pero normalmente hablamos en inglés, mi alemán no es aún muy bueno.

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Rubén Moreno y Victoria Naranjo, amiga sevillana. Ayuntamiento de Hamburgo, febrero de 2015.

Hay muchísimos españoles viviendo en Hamburgo y tengo bastantes amigos a los que he conocido en el trabajo, y otros que eran amigos de amigos. Hay de todo, entre los españoles tengo un amigo médico, varios ingenieros (la mayoría), profesores, camareros, peluqueros, etc.

La ciudad es bastante barata si tenemos en cuenta que los sueldos aquí son más bien altos. El nivel de vida podría compararse al de Madrid o Barcelona en lo que respecta a vivienda ( por una habitación en un barrio céntrico pago 400 euros) y ocio (salir a cenar oscila en torno a 12-15 euros por persona). Sorprende incluso que la comida sea más barata que en España, hay mucha variedad de supermercados y a buen precio.
Despedida

Mi contrato es de un año, por lo que solo puedo asegurar que estaré un año… aunque me gustaría aprender bien el alemán antes de regresar. Echo mucho de menos a mi familia, ya que siempre hemos estado muy unidos. Mando un saludo muy grande a mis amigos que, aunque normalmente estoy ilocalizable, me acuerdo siempre de ellos.

 

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