Una valverdeña pide ayuda para que su ex-marido,que finaliza la orden de alejamiento, no vuelva a casa.

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    En el primer trimestre de este año los juzgados onubenses con competencias de violencia sobre la mujer registraron cinco quebrantamientos de penas (dos más que en 2012) y 18 quebrantamientos de medidas impuestas por el juez a los agresores, multiplicándose por nueve la cifra de infractores que se saltaron las precauciones impuestas por la autoridad judicial. Para la presidenta de Miriadas, Manuela Noguera, lo que constata la estadística del CGPJ es “algo horrible”. Critica con vehemencia que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado traten de solucionar “a través del diálogo situaciones como que un hombre eluda una orden de alejamiento y espere a la víctima en el portal de su casa, porque en ese caso lo que hay que hacer es detenerlo, que para eso está haciendo caso omiso de lo que le impone el juez”.

    Al hilo de este asunto, Noguera narró a este diario un caso sangrante que tiene entre manos, el de María Jesús, una señora de Valverde del Camino jubilada y que “ha llamado a todas las puertas posibles desde hace dos meses para pedir ayuda a gritos pero nadie hace nada por ella”.

    Hace cinco años un juez impuso al ex marido de la valverdeña una orden de alejamiento de cinco años de su esposa. Noguera afirma que “la ha incumplido en reiteradas ocasiones”, pero lo que más le preocupa no es eso, sino que la condena expira el próximo 22 de agosto y “él tiene intención de volver al domicilio” familiar.

    Varios testigos afirman, según Noguera, que “él va diciendo por ahí, en público y para que todos lo oigan, que va a volver a su casa y a ella tendrán que llevarle flores al cementerio”.

    El quid de la cuestión está en la sentencia de divorcio de ambos, en la que reza que el uso y disfrute de la vivienda es igual para los dos. “Hemos enviado un burofax a la juez de Valverde, hemos contactado con el Juzgado de Violencia sobre la Mujer, con la Guardia Civil… con todo el mundo pero nadie hace nada a pesar de que tiene puestas varias denuncias por quebrantamientos de condena de él”.

    La presidenta de Miriadas tiene claro que permitir que ambos vivan bajo el mismo techo es “ponerla en manos de su verdugo y yo no quiero que a ella le ocurra como a Ana Orantes”, refiriéndose a la granadina que denunció públicamente que era maltratada y que acabó siendo quemada viva por su marido poco tiempo después, en 1997.

    No entiende que, con tales antecedentes, no se reaccione de inmediato para evitar males mayores. “Ella está muy asustada y dice que si ese hombre se mete en su casa, la mata”, asegura Noguera, que está dispuesta a pelear con todas sus armas para que eso no llegue a suceder.

    “Hay que prevenir ahora que estamos a tiempo, porque luego ya no se podrá hacer nada por María Jesús; es más fácil interrumpir las vacaciones para hacerse la foto de turno guardando un minuto de silencio y hacer públicas las condolencias , algo que a mí me avergonzaría, que mover ahora un dedo y solucionar esta situación totalmente inadmisible”, sentencia con contundencia la presidenta del colectivo onubense de mujeres víctimas de la violencia de género.

     

    Fuente: Huelva información

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