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A comienzos de la década de los cuarenta (siglo XX) surge en Valverde del Camino la inquietud y el deseo de dotar a la población de un edificio que faltaba, un gran salón para dar espectáculos de cine y teatro. El 2 de abril de 1940 varios valverdeños pertenecientes a diferentes profesiones liberales, empresarios y comerciantes constituyen el germen que inicia un ambicioso proyecto, la construcción de una gran sala que pudiera ser utilizada con un doble fin: proyectar películas de cine y dar funciones de teatro. En esa fecha se firma en la notaria de Valverde del Camino la escritura de constitución de la Sociedad Teatro de la Victoria S.A. con domicilio social en la Calle General Sanjurjo (La Calleja) 27, 29 y 31. El capital social establecido fue de 250.000.- ptas., convertible en acciones: 200 acciones de 1.000.-ptas. y 100 acciones de 500.- ptas. El primer consejo de Administración estuvo formado por: D. José Rodríguez Varón (Presidente), D. Manuel Martínez Perea (Vicepresidente), D. Gregorio Malave Domínguez (Director Gerente), D. Manuel Hidalgo Domínguez (Secretario), D. Isidoro Romero López (Tesorero) y como Vocales D. José Pérez Romero, D. Luis Valero Arrayas y D. Augusto Mantero Rodríguez. Para llevar a cabo el proyecto se adquieren tres casas, las nº 27, 29 y 31 de la calle General Sanjurjo que una vez derribadas conforman un solar de forma trapezoidal con una superficie de 790,70 metros cuadrados. La ejecución del proyecto, la memoria y los planos se encargan al arquitecto sevillano José Manuel Benjumea.

El 7 de Marzo de 1941 D.Manuel Hidalgo Domínguez (Farmacéutico) en calidad de secretario de la Sociedad Teatro de la Victoria S.A. solicita al Excmo. Ayuntamiento de Valverde del Camino el permiso de obras, presentando para su aprobación la correspondiente memoria y los planos del proyecto ejecutado por D. José Manuel Benjumea. En sesión ordinaria celebrada por el Excmo. Ayuntamiento el 16-04-41 y presidida por el alcalde D. Manuel Medina Mora se aprueba por unanimidad la solicitud de inicio de obras del Cine-Teatro llamado “Teatro de La Victoria”.                                                                                                     Este “rimbombante” nombre se le puso como homenaje a la “victoria” de los nacionales en la fatídica guerra civil del 36. ¿Que clase de victoria es la que deja durante largos años a la mayoría de un pueblo sumido en el hambre, el dolor y la miseria? ¿victoria de quien?

Sigamos con nuestra historia. El proyecto consistía en levantar un edificio de doble planta, habilitado para proyecciones de cine y representaciones teatrales. La planta baja contaba con pantalla, escenario y foso, patio de butacas con 480 localidades repartidas en 18 filas concéntricas al escenario, bar, patios laterales, cuarto de calderas para calefacción, almacén, tramoyista, botiquín y lavabos. La fachada contaba con un porche de acceso, taquillas laterales y tres puertas de entrada, dos cuerpos alargados en elevación rematados en forma de torreón. Una vez dentro se encontraba: el vestíbulo, guardarropas y las escaleras de acceso a la planta alta donde se encuentra la cabina de proyección, planta de los torreones y el anfiteatro con un graderío de 305 asientos repartidos en 10 filas que siguen el orden concéntrico de la planta baja. Un gran edificio con capacidad para 785 espectadores.

A mediados de 1941 comienzan los trabajos de construcción por parte del contratista D. Manuel Vázquez Batanero. Se construye la pantalla, el escenario y el foso y se levantan los muros laterales. Para poder continuar este ilusionante proyecto se solicito a personas e instituciones de la población se unieran al mismo suscribiendo acciones de la sociedad. En esta época se atravesaba una situación muy difícil, eran años de hambre, penuria y miseria, casi todo estaba racionado, para que pudieran comer unos pocos, a los españoles nos tenían que mandar trigo y carne desde Argentina. El café nos lo enviaba el dictador brasileño Getulio Vargas, pero solo llegaba para unos pocos, si querías tomar café había que conseguirlo de estraperlo o del que pasaban de contrabando de Portugal. Si no había ni para comer, pocos eran los que podían colaborar con el proyecto del Teatro de la Victoria.

Cuando se solicitó a Sevilla la fabricación de la estructura metálica del edificio, el presupuesto de la misma se había duplicado respecto al previsto inicialmente lo que supuso un obstáculo insalvable que obligo a paralizar los trabajos. (1)

En 1941 D. Juan Zarza uno de los propietarios de la Plaza de toros (donde además de corridas de toros se daba cine de verano y se organizaban veladas de boxeo) estaba decidido a construir en la misma un cine de invierno. El 19 de septiembre solicita al Ayuntamiento abrir en los corrales de la plaza de toros un pozo y el 1º de junio de 1942 solicita la construcción de una cabina para aparatos de cine y restaurar la balaustrada de la fachada de la Plaza de toros. El Ayuntamiento no veía con buenos ojos que la plaza de toros se convirtiera en cine de invierno y aconseja a D. Juan Zarza comprar solares en el cercado del matadero y allí construir el mencionado cine. Ante las diferencias insalvables surgidas entre D. Juan Zarza y los propietarios de los solares (D. Agustín Santos Pérez, Dª Luisa Sánchez del Villar, D. José Mora Torres y D. Enrique Martin Arrayas) el Ayuntamiento designo una comisión que reunió a todas las partes, llegándose finalmente a un acuerdo para la compra de los solares por parte del Sr. Zarza y construir en los mismos el deseado cine de invierno. Así quedaba liberada la plaza de toros para dar espectáculos taurinos y como cine de verano.

El 16 de enero de 1943 el pleno del Ayuntamiento acuerda que se pavimente la calle denominada “cercado del matadero” a la que se decide poner el nombre de Menéndez y Pelayo. Durante este año se terminaría el Cine Zarza-Mora (la actual sala Tiffany´s), esto supuso la sentencia de muerte para el proyecto del “Teatro de la Victoria” que quedo paralizado definitivamente. Durante años el solar del mismo permaneció sin techar, cerrado y en estado de semiabandono, con el tiempo se convirtió en lugar de juego y recreo de los chavales que vivían en sus alrededores. Me cuenta José María Ortiz que por Corpus entraban en el mismo y allí hacían las “camas de juncia” para saltar y jugar, lo que enfadaba al maestro D. Fausto que vivía en la casa más abajo. En ocasiones se llego a utilizar como cine de verano, la chavalería lo llamaba el “cine cigüeña” por el nido que tenían las cigüeñas a la derecha de la pantalla. La proyección de las películas la realizaba Manuel Vélez Lazo que vivía más abajo de la Clínica “La Unión”. (2)

El verano de 1964 la recién creada Agrupación Artística de Aficionados de Valverde del Camino, se propone representar la zarzuela Los Gavilanes y para su estreno a primeros de agosto decide adecentar y acondicionar el solar del Teatro de la Victoria. Con la ayuda de sus componentes la Agrupación monta el escenario y un patio de butacas con sillas y bancos. La noche del 3 de agosto del 64 La Agrupación pone en escena con gran éxito de crítica y público la zarzuela Los Gavilanes. Eran los inicios de la brillante trayectoria de la Agrupación y los últimos estertores del Teatro de la Victoria.

A mediados de los años 60 el solar fue adquirido por Diego Romero Álvarez para la ampliación y traslado de su comercio de electrodomésticos “Hogar y Deporte”. Actualmente lo que fue el solar lo ocupan comercios, viviendas y oficinas. Setenta y cinco años después del inicio de aquel ilusionante proyecto, solo queda el recuerdo de lo que quiso ser y no fue. El “Teatro de la Victoria” no paso de ser el sueño de una noche de verano.

FOTOGALERÍA

FUENTES DE CONSULTA.

– Archivo Municipal de Valverde del Camino (Actas capitulares) Legajos nº 48, 49 y 251.

– Fotos: archivo Manuel Romero de la Osa.

(1) – Charla con Salvador Vázquez.                                             (2) – Charla con José Mª Ortiz Arroyo.

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