Saray Benítez Mantero, Valverdeños en Alemania (V)

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En el mercado de Navidad, castillo de Gödens, cerca de Wilhelmshaven. Año 2014       

Saray Benítez nació en Riotinto el 20 de agosto de 1988. Sus padres son María del Amor Mantero Márquez, empleada de hogar y Manuel Ángel Benítez Vélez, carpintero, que también tiene un grupo de música y toca en distintas bandas. Estudió en los colegios Menéndez y María Auxiliadora, el bachiller en el instituto Don Bosco y acabó enfermería en la Universidad de Huelva, en el 2009. Antes de venir a Alemania -comenta Saray Benítez- estuve trabajando casi dos años en el Hospital La Paz, en Madrid, en la consulta de nutrición infantil; y también en el Virgen del Rocío, en Sevilla, en contrato temporal por vacaciones.

Mi trabajo en Alemania

Llegué a Alemania el 1 de enero de 2014, con una empresa que se dedicaba a reclutar enfermeros de otros países para trabajar en distintos sitios de Alemania En esta promoción fuimos veinte compañeros. Al principio residimos tres meses en Leipzig en casas de la empresa, mientras sacábamos el nivel B2 de alemán. Sin este título, no podíamos optar a la convalidación del título. Una vez sacado el título, había que pasar con éxito una serie de entrevistas en diferentes empresas y recibir el contrato. Así que, superado todo, al cabo de dos días, estaba viajando a Wilhelmshaven, donde actualmente resido.

 

Saray Benítez en Leipzig, febrero 2014 L
Saray Benítez en Leipzig, febrero 2014

 

 

Trabajo como enfermera para una empresa de diálisis en diferentes centros.  Los primeros meses fueron de aprendizaje, ya que la diálisis se considera también aquí una especialidad. El trabajo cambia un poco respecto a España, el nivel de formación aquí es un poco más bajo. Y por ello, hay muchas tareas que están asignadas al médico. A mí me costó un poco adaptarme, pues antes de llegar había trabajado casi tres años en España. El trabajo que desarrollo en diálisis se parece bastante al que pudiese realizar en España en la misma área.

Wilhelmshaven

 

Es una ciudad del norte de Alemania situada a hora y media de Bremen y una de las principales localidades turísticas del país. Fundada en 1869, fue llamada así por su fundador, el emperador alemán Guillermo I («Wilhelm» en alemán). Es la ciudad más grande de la Baja Sajonia y ha tenido desde siempre tradición de puerto marino. Durante la II Guerra Mundial, fue una base importante de los U-Boot alemanes y quedó destruida en un 60%.

 Aunque grande, conserva todas las características de un pueblo, es muy tranquila y ha sido fácil adaptarme, pues está todo a mano. Trabajo siempre cerca de casa y para los turnos que tenemos es bastante cómodo ir y volver. Además, Wilhelmshaven es una ciudad bonita, con muchos parques donde puedes pasear o hacer deporte. Cuando el tiempo lo permite, es un importante sitio de encuentro en la cuidad. A pesar de no ser una de las grandes ciudades alemanas, es bastante dinámica. Siempre hay distintas actividades organizadas, ya sea aquí o en algún pueblo de alrededor.

 

Saray Benítez en  Hannover, delante del nuevo Ayuntamiento, septiembre 2014     
Saray Benítez en  Hannover, delante del nuevo Ayuntamiento, septiembre 2014

 

Los alemanes

 

Desde que llegué, mi experiencia con los alemanes ha sido bastante positiva.  La imagen que de ellos se tiene en España es la de personas, duras, serias y frías, pero mi experiencia ha sido totalmente diferente. Son personas amables y muy pacientes. Desde el primer momento se han ofrecido a ayudar, tanto fuera como dentro del trabajo. Y esto no pasa sólo con la gente que conocen. Más de una vez, cuando encuentran a alguien despistado en la calle, son ellos mismos los que se acercan para ofrecer ayuda, aun sin haberla solicitado. Una vez me pasó que no sabía donde tenía que coger el autobús para ir a Bremen. Y una señora salió corriendo detrás de mí para explicarme donde tenía que ir, los horarios, etc.

 Esta es una de las cosas que agradezco mucho de este país y de sus habitantes. Para los alemanes es importante que te sientas acogido, que desde el momento en que llegues seas parte de esto también. Y todo ello supone que tengas sus mismos derechos y obligaciones. También son personas trabajadoras y respetuosas. Están muy concienciados con el respeto a las normas. Por eso, no es raro que la gente en la calle te llame la atención por ir por donde no debes, cruzar el semáforo en rojo o cosas así.  Y eso último me parece admirable, algo de lo que se puede aprender en estos lugares. Les gusta viajar por su país y a otros países. Y  uno de sus destinos favoritos es España.  

 

 En el mercado de Navidad, castillo de Gödens, cerca de Wilhelmshaven. Año 2014       
En el mercado de Navidad, castillo de Gödens, cerca de Wilhelmshaven. Año 2014

Tiempo libre

 

Varía un poco en función de la estación del año en la que estemos. El clima llega a ser bastante duro en invierno y se pasa el tiempo en casa, ya sea con amigos o con la familia en pequeñas reuniones o asisten a actos realizados en sitios cerrados. Pero al llegar el verano empiezan los festivales al aire libre, las ferias y otras actividades, como por ejemplo el Art Street Festival, en Wilhelmshaven. Se trata de un concurso de pinturas que se realiza en la calle, a ras del suelo, tiene lugar todos los años y me parece muy interesante. Dedico también mi tiempo libre a viajar junto con mi compañera de piso. Hemos estado en diferentes sitios de Alemania y Holanda, como Ámsterdam, Berlín, Hamburgo, Hannover y Bremen.

 En Wilhelmshaven casi todos los ciudadanos son del lugar o de pueblos cercanos, somos pocos los extranjeros que vivimos aquí. Al contrario de lo que pasa en las grandes ciudades como Berlín o Bremen. Aun así, existe un Club español donde nos reunimos y el primer domingo de cada mes se organiza siempre algo. No somos un grupo grande pero es interesante acudir a estas reuniones, ya que puedes encontrar tanto a alemanes, como a españoles que acaban de llegar o que llevan aquí muchos años.

   

Gastronomía

 

En cuanto a gastronomía, seguro que a todos se nos viene a la cabeza la cerveza y la salchicha alemana. Y es verdad que es importante dentro de la tradición del país, pero también cobra gran importancia como parte de la dieta, el pan y la patata. Tienen grandes platos hechos exclusivamente con patata. Y el pan también tiene un puesto importante. Hay panes para todos los gustos y dietas, con semillas, cereales, de sésamo, etc. También destacaría como parte de la gastronomía alemana y que especialmente me gusta: el brezel (bollo en forma de lazo, ligeramente salado) y las berlinas (donuts rellenos). Y para terminar diré que una noche de invierno en un mercado navideño, no sería lo mismo sin el vino caliente, que quizás no suene muy bien, pero tiene buen sabor y en esa época fría se agradece.

 

 En el Art Street Festival, en Wilhelmshaven. El dibujo pintado en el suelo parece cobrar vida. Agosto 2014.
En el Art Street Festival, en Wilhelmshaven. El dibujo pintado en el suelo parece cobrar vida. Agosto 2014.

 

Despedida

 

Quisiera animar a los valverdeños a salir del país, a conocer otros lugares y formas de vida. Me parece una experiencia interesante y positiva. Echo de menos a mi familia y a mis amigos, y me encantaría regresar en algún momento. Pero si pudiese volver atrás, en ningún caso cambiaría esta experiencia por nada. Me ha cambiado y ayudado a abrir la mente en muchos sentidos. Por ello, creo que es algo que todo el mundo debería hacer, al menos una vez en la vida. Y los animo a ello. Eso sí, de momento seguiré pasando mis vacaciones en casa, con los míos. Hasta las próximas, un abrazo fuerte a todos.

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