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En los primeros años del siglo XX una de las coplas populares que se cantaban en Valverde decía:

Las cabras del Quirrimi,                                                                                                                                  

van camino de los Silillos,                                                                                                                             

les viene el viento de cara,                                                                                                                                         

se le mueren los chivillos.

¿Porque morían los chivillos de Quirrimi cuando iban camino de Los Silillos?  Parece ser que morían por asfixia cuando inhalaban los humos sulfurosos que emitía la chimenea de la fundición que la Compañía Minas de Cobre de Nerva  tenía en sus instalaciones de Los Silillos. Cuando el viento soplaba de levante (solano) los humos se desplazaban en dirección a Valverde afectando a los rebaños de cabras y ovejas que pastaban en la Dehesa de los machos.                                                                                                                                                                      

Haciendo un poco de historia recordaremos que en 1906 la Compañía francesa Minas de Cobre de Nerva adquiere las concesiones mineras de la Ratera, y en el paraje de Los Silillos construyo: almacenes, talleres, un pantano, una fundición y el trazado del ferrocarril que unía Los Silillos con la estación de Valverde del ferrocarril Buitrón – San Juan del Puerto. A partir de 1908 se comenzaron a procesar los minerales de la Ratera en la nueva fundición. Al poco de comenzar los trabajos comenzó una bajada alarmante del precio del cobre, a esto se unieron  problemas de financiación y una denuncia de estafa sobre directivos de la Compañía. Las acciones bajaron y perdieron todo su valor, por lo que la mayoría de pequeños inversores perdieron su dinero y la Compañía se declaro en quiebra.  Todos los intentos por reflotar la empresa fracasaron y el año 1909 cesa la actividad y se cierran las minas. Comenzó un proceso de liquidación de activos en los que parte de los hornos y maquinaria de la fundición se vendieron y se trasladaron a Cueva de la Mora, donde se monto otra fundición que entro en servicio en 1914 y se mantuvo  activa hasta 1934.

Hace más de un siglo que en “Los Silillos” se paralizaron los trabajos y cerró la Compañía. De aquellas instalaciones solo queda en pie “la chimenea del dique”, testigo de las labores mineras que en otros tiempos se llevaron a cabo en nuestro término. Contra “viento y marea”, durante mas de 100 años la chimenea ha resistido el paso del tiempo y  los avatares de la historia. ¿Pero hasta cuando aguantara?

Desde hace años esta herida de muerte, olvidada, y a nadie parece preocupar que más temprano que tarde termine por derrumbarse. No parece lógico que otra chimenea de nuestro pueblo, la de la antigua fábrica de jabón en la Charca (dentro de una parcela privada), se obligue  a conservarla (que me parece bien), y la chimenea de Los Silillos que está en una finca patrimonio del pueblo de Valverde, se encuentre en estado ruinoso, abandonada por todos, con graves daños en su base y una grieta de un metro de diámetro arriba en la boca, con peligro de inminente  derrumbe.

Desde aquí quiero lanzar un S.O.S  por la chimenea de Los Silillos y denunciar que en Valverde, después de más de 30 años de gobierno municipal socialista y cerca de tres de gobierno popular, ni unos ni otros se han preocupado lo más mínimo por gestionar la conservación de este símbolo de nuestro patrimonio minero.

Si seguimos sin hacer nada pronto, solo nos quedara lamentarnos, porque cualquier día desaparecerá de nuestra vista y de nuestras vidas.

Juan Castilla Navas. (Abril 2014).

 

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