OPINIÓN. ¿Lo sabrá, Erick Patrick Clapton?

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El Rincón de Rubato. Por José Manuel Macías Romero.

Estoy seguro de que la buena música, la vida alarga.”

                                                                                     (Yehudi Menuhin) 

Supongo, que Jordi Ardit, a la vista de su excelente y por qué no, “milagroso” descubrimiento, habrá hecho partícipe a CLAPTON de su bella e inesperada historia musical.

De todos es conocido que uno de los mayores éxitos musicales de CLAPTON ha sido su canción Tears in Heaven (Lágrimas en el cielo) que ronda ya, casi los treinta millones de visitas en Youtube.

Igualmente, es de todos conocido que la historia de esta famosa balada tiene su origen en la desafortunada muerte de su hijo, Conor, que el 20 de marzo de 1991 cayó de la planta 53 de un rascacielos de Nueva York muriendo instantáneamente a los cuatro años de edad. Este macabro hecho, sumió a CLAPTON, como a cualquier padre, en la más profunda desesperación pero, cuando logró recomponerse y junto a Will Jennigs compusieron esta triste pero a la misma vez bella balada que más tarde sería la banda sonora de la película “RUSH” y que recibiría seis premios Grammy y el título de mejor canción rock del año.

A Jordi Ardit, atrapado como tantos millones de seres por esta belleza conjunta de Clapton y Will, se le ocurrió un día cantar acompañado de su guitarra  esta bonita canción a su hijo Diego (niño con autismo sobrevenido a consecuencia de efectos secundarios de vacuna ordinaria cuando tenía 18 meses).

Al oír Diego esta triste melodía, empezó a tararearla y en definitiva salir de su “mundo interior”. A partir de ahí, Jordi intensifica las sesiones de música a su hijo y nota que éste, se calma mucho, que muestra mayor interacción, más conciencia de lo que le rodea y exhibe más confianza en sí mismo.

Alentados por la excelente noticia, Jordi y su esposa Ruth, dan un paso más y crean la ASOCIACIÓN MÚSICA PARA EL AUTISMO que funciona desde el pasado mes de noviembre impartiendo sesiones individuales de 45 minutos a varios niños y, como lamentablemente, el Sr. Wert no quiere la música ni en los colegios, pues esta Asociación es subvencionada íntegramente con la recaudación de sus conciertos benéficos.

Señor YEHUDI MENUHIN, si es que desde el cielo, porque Ud., tiene que estar en el cielo, puede Ud., leerme, yo, también estoy como Ud., seguro de que la buena música nos hace la vida más larga pero no sólo eso: más llevadera e ilusionan te para los enfermos y sus familiares, me refiero a esos que padecen, alzhéimer, parkinson, autismo, depresión, hipertensión, insomnio, etc., y esto, Sr. Yehudi, no ha hecho más que empezar…

Finalizo, los que sientan curiosidad por oír Tears in Heaven de Clapton, pueden hacerlo en Youtube sin gastar un euro.

Quiero expresar mi gratitud al blog “El Regalo Musical” por habernos facilitado esta curiosa historia de Jordi y su hijo Diego pero para Jordi tengo un último mensaje: Jordi…, si no lo has hecho ya, date prisa y dale la noticia a Clapton que, ¡a buen seguro se alegrará de que su balada, además de a su hijo Conor ha llegado a tu hijo Diego!

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