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Castillo de Chayr

JESÚS COPEIRO

Nació el 11 de diciembre de 1980, en Huelva. Es hija de María José Cháves Márquez y de José Bravo Redondo. Estudié en el colegio Los Molinos, FP en el Don Bosco, bachillerato artístico en el Instituto León Ortega en Huelva, Historia del Arte en Córdoba y  Bellas Artes en Granada -afirma Noelia Bravo- y estuve trabajando como restauradora de obras de arte en la Basílica de San Juan de Dios de Granada.

Irlanda

Me despidieron del trabajo por recorte de personal en abril de 2015. Aliviada y liberada, me encontré con la oportunidad de vivir una experiencia en el extranjero y aprender inglés. A través de amistades entré en el mundo “au pair” para estar con una familia y cuidar de sus niños. Tuve la suerte de contactar con Brenda (la madre irlandesa con la que estoy) a través de facebook, en verano, cuando veraneaban en Málaga. Fuí a conocerlos y me enamoré de sus niños: Scott, un rubio de 6 años, inteligente, simpático, muy cariñoso; y Sophia, de 2 años y medio, viva, con carácter, simpática y tierna. Lo tenía claro: compré el billete de avión y viajé a Irlanda el 2 de septiembre de 2015. Desde entonces vivo con ellos, es una familia encantadora y respetuosa. Me considero muy afortunada. ¡Podría llevarme horas hablando de mis niños!

Foto 1
Noelia Bravo en la Abadía de Kylemore, Parque Nacional de Connemara, Galway, 27-9-2015

A Irlanda se la llama la Isla Esmeralda, pues mires por donde mires todo es verde. Tiene un carácter rural, campos y  campos verdes con vacas, tractores, casitas con encanto. Tiene mucha extensión de terreno sin habitar y ciudades como Dublín, Cork, Galway, Belfast y pueblos alrededor, donde se concentran sus habitantes. Casi todos los pueblos tienen atractivo turístico, ya sea por sus vistas o por sus castillos, muchos de ellos preparados a nivel museográfico con audiovisuales, maquetas o recreación ambiental, para disfrute de los visitantes. Reservando con tiempo, en algunos castillos puedes disfrutar de una cena medieval amenizada con música irlandesa. Como destino turístico, Irlanda es un país encantador, lleno de castillos y leyendas, música celta, playas y acantilados, bosques frondosos y gente maravillosa.

Cuidando a la pequeña Sophia, abril 2016
Cuidando a la pequeña Sophia, abril 2016

Midleton

Vivo en un pueblo de unos 11.000 habitantes llamado Midleton, en el sur de Irlanda, a 20 km de Cork, que es la segunda ciudad más importante después de Dublín. En los últimos años Cork está creciendo bastante, debido a la cantidad de inmigrantes que está acogiendo. La tecnología, la informática, la atención al cliente y la hostelería son los trabajos que más abundan en la ciudad.

En Main Street, la calle principal de Midleton, se concentran las tiendas y bares. Es la calle más ancha del pueblo y en uno de sus bares más famosos, el Walli’s Bar, suele haber conciertos en directo casi todos los días. Es allí donde nos reunimos la mayoría de las “au pairs”, francesas, italianas, alemanas, pero sobre todo españolas, de todos los puntos de la geografía nacional. La mayoría vienen a aprender inglés, pero otras también utilizan el tema de “au pair” como trampolín para buscar trabajo. En el tiempo que llevo aquí he conocido a unas cuarenta “au pairs” españolas. También hay familias españolas viviendo en Midleton o en sus alrededores, que emigraron aquí a consecuencia de la crisis.

Muy cerca de Main Street se halla una de las destilerías más importante de Irlanda: La Old Destillery, construida en el año 1867 y que estuvo activa hasta 1975. A partir de entonces, el whisky se destila en los edificios adyacentes, quedando la vieja destilería como museo y centro de visitantes. En esta ‘fábrica’ no sólo se produce el Jameson, el whisky más conocido del país, sino que se destilan otras marcas como el Paddy, el Powers y alguno más. La entrada cuesta unos 14 euros y consiste en un recorrido por la destilería con audioguía, exposición de maquetas, visita a la bodega y una pequeña cata de whisky. 

Trabajo

Cuido de los niños mientras la madre trabaja por lo que empiezo a las 7 de la mañana, cuando Brenda sale a trabajar. A las 8 subo a los niños al coche y los llevo al colegio. Dejo allí a Scott y luego estoy toda la mañana con Sophia. Si el tiempo lo permite vamos al parque o de paseo. Sobre la 13 h recogemos a Scott del colegio y nos quedamos en casa hasta que llega la madre. A las 17 h empieza mi tiempo libre que lo suelo emplear en estudiar inglés, ir a clase un par de veces en semana, dibujar o salir a tomar algo con las amigas. Estaré con esta familia posiblemente hasta finales de septiembre. Pero mi idea es seguir en Irlanda otro año más, pero trabajando en otro sitio y seguir aprendiendo inglés.

Noelia Bravo en una calle de Dublín, junto a un grupo de músicos callejeros,
Noelia Bravo en una calle de Dublín, junto a un grupo de músicos callejeros, 30 octubre 2015

Comida irlandesa

Lo que más me gusta es el “Irish Breakfast” (desayuno irlandés), a base de huevos fritos, bacon, salchichas, morcilla blanca, morcilla negra, tostadas y medio tomate. Es un desayuno como el del Reino Unido, con sus variantes, pero tan consistente que lo tomo de vez en cuando, cuando salgo a desayunar fuera de casa. También está el “Seafood Chowder”, una sopa caliente de marisco y pescado, de sabor suave y delicioso, entre sus ingredientes está el salmón, la nata y un poco de perejil. El “Shepherd’s pie”, un pastel de carne, hecho con ternera picada y puré de patatas, gratinado por encima. Pero no podemos olvidarnos de las cervezas, siendo la Guinness la más famosa. La sidra y el whisky, también son bebidas típicas de Irlanda. Y el Hot Taddy, una bebida a base a de agua caliente, un chupito de whisky, limón, azúcar y clavo, se toma como infusión cuando está uno resfriado.

Los irlandeses

En general es gente muy amable y siempre dispuesta a ayudar. Se esfuerzan por entender al que viene de fuera. Suelen saludar por la calle, aunque no te conozcan, al menos en Midleton. Es normal que en un pub pidan sentarse a tu lado y hablar, por el gusto de hablar. Tienen un talante campechano y respetuoso. Aquí usan sorry y thanks (lo siento y gracias) para todo. Son muy patriotas y muy arraigados a sus costumbres y a su música tradicional. Les encanta hacer fiestas familiares o reunirse en casa con amigos, donde abundan la cerveza y la comida.

El clima

El clima en Irlanda es tremendamente inestable, por lo general está nublado y con lluvia, una lluvia fina que no cesa. Desde luego, cuando sale un rayo de sol, lo agradecemos mucho. No te puedes fiar si un día amanece despejado, porque cuando estás disfrutando del sol aparece una nube en cuestión de minutos, baja la temperatura y se pone a llover a cántaros. En Irlanda es imprescindible el chubasquero…. ni siquiera el paraguas, a veces hace tanto viento que el paraguas no sirve para nada. Hace un par de semanas tuvimos un respiro y fueron dos semanas de 26 grados y con sol. Cuando hace sol y calor, Irlanda luce preciosa, con tanto verde y la gente animada en las terrazas y muchos sitios con barbacoas. Me ha sorprendido mucho la cantidad de luz y de claridad que hay en Irlanda en estas fechas: a las 4,30 h empieza a amanecer y a las 5 h es de día, como en España a las 7. Y no es noche cerrada hasta cerca de las 23,30 h.

Castillo de Chayr
Castillo de Cahir, en Tipperary, 22 de mayo 2016

Conducir en Irlanda

Aquí se conduce por la izquierda. Cuando llegué era lo que más me preocupaba, porque tenía que llevar a los niños al colegio en el coche. Empecé a practicar por los alrededores de la casa y en un par de días ya estaba acostumbrada. Al principio tenía que mentalizarme y pensar en no ponerme en el carril derecho, pero una vez que vas en carretera, la inercia del tráfico te lleva. Aquí no hay tantas carreteras, ni tan buenas como en España. Salvo unas cuantas nacionales y la autopista de Cork a Dublín, el resto son carreteras estrechas y con curvas, eso sí, mientras conduces puedes disfrutar de sus lindos paisajes.

Con un amigo español en Dublín, 28 de octubre de 2015
Con un amigo español en Dublín, 28 de octubre de 2015

Transporte

El transporte por lo general es caro, tanto el tren como el autobús. Por suerte, suelo tener el coche de la familia a mi disposición, por lo que tengo libertad para moverme a cualquier sitio. Esto es un privilegio que no todas las “au pairs” tienen. Para viajar en avión a España, he salido tanto del aeropuerto de Cork, como del de Dublín. El tema es que el aeropuerto de Cork es más pequeño y no tiene tanta oferta, ni horarios. Así que muchas veces acabas viajando en autobús al aeropuerto de Dublín y el viaje se hace más pesado, teniendo en cuenta que se tardan tres horas y media.

Turismo

Algunos fines de semana aprovecho para viajar y conocer Irlanda. Normalmente cogemos un coche entre cuatro o cinco personas y nos vamos de ruta, durmiendo en albergues o en Bed and Breakfast, es decir, en alojamientos con desayuno incluido. En el tiempo que llevo aquí he podido visitar Dublín con su catedral, su castillo (actualmente sede de ceremonias y eventos oficiales) y el Trinity College (la universidad más antigua de Irlanda). 

Otro de los atractivos turísticos es el Parque Nacional de Connemara, donde se halla la Abadía de Kylemore, en la zona occidental de la isla, con sus rutas de senderismo para hacerlas en varios días o bien, coger el coche y hacer un recorrido alrededor del parque, pudiendo parar en diferentes pueblos.  

Galway, en la costa oeste, es una ciudad de 75.000 habitantes que durante el curso se llena de estudiantes universitarios y tiene varias calles muy turísticas entre tiendas y bares. Desde Galway se pueden contratar visitas guiadas a los Cliffs of Moher (los acantilados más famosos de Irlanda) y a las islas de Arán. Entre Galway y Cork, podemos visitar Limerick con su castillo del Rey Juan, muy recomendable ya que tiene un museo y recreación de la vida del castillo muy interesante. Entre Cork y Dublín, podemos visitar los pequeños pueblos de Tipperary y Cahir, pero con mucho encanto, ambos tienen en común un castillo y el río que hace de defensa natural.

Junto a la maqueta de Código en el castillo del Rey Juan,
Junto a la maqueta de códice en el castillo del Rey Juan, Limerick, 19 de octubre 2015

Despedida

Esta experiencia está siendo una de las más bonitas y enriquecedoras de mi vida, haciéndome crecer sobre todo a nivel personal. Recomiendo a todo el mundo visitar este hermoso país que, a pesar de su clima inestable, enamora. Echo de menos mi tierra, mi gente y el clima, pero de momento me quedaré por estas tierras otro año más, con ganas de descubrir más rincones de Irlanda.  

 

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