La Philharmonie: el santuario berlinés de los sonidos musicales

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Jamás olvidaré la primera vez que penetré en tus entrañas, era septiembre del 2.000 y pretendía comprobar, in situ, cuantas alabanzas te regalan desde arquitectos a melómanos de todas las procedencias y, ¡cómo no! tus asiduos músicos, esos que desde 1963 no dejan de acompañarte en tu ya cincuentenario convivir.

Y, la verdad es que me dejastes atónito y por supuesto “enganchado” a ti para siempre.
Desde entonces, son varias las veces que te he visitado pese a la distancia tan notable que nos separa pero, recientemente (octubre 2014) ha tenido lugar una visita muy especial: te he presentado una interesante muestra de mis mejores amigos, una veintena de personas más que tienes ya en tu larga lista de admiradores porque no te quepa la menor duda de que en los corazones de estos amigos ocupas ya un lugar preferente para toda la vida.

No sería justo si omitiera que la susodicha visita fue posible gracias a la excelente colaboración de HOLABERLIN, empresa que con rigurosa y amena pedagogía, se dedica a dar a conocer a los ciudadanos del mundo los tesoros patrimoniales de la capital alemana.

Tus excelentes virtudes: con especial relevancia la exclusiva sonoridad que posees, comparable únicamente a la Concertgebouw de Amsterdam y Musikverein de Viena (no es gratuito, entonces, que os llamen en ciertos ambientes la “trinidad musical del planeta”) así como la excelente comodidad que dispensas en cualquiera de tus 2440 asientos enlos que acoges a tus visitantes, quedaron de manifiesto ante mis amigos así como ladesmedida afición del arquitecto que te diseñó HANS SCHAROUN a los temas marinos y que precisamente por eso, preside tu magnánima figura exterior simulando la proa de un gran barco, en este caso el barco invencible de la música patrimonio de toda la humanidad.

Igualmente, quedaron sorprendidos de tus magníficas estancias para lo que se dio en llamar “práctica de la vida social”, ese necesario e imprescindible ejercicio de comunicación interpersonal para disfrutar: antes, en el intermedio y después del concierto.

Calificaron mis amigos de total acierto tu ubicación geográfica en la ciudad, en pleno Tiergarten (principal parque de la urbe) en la que posteriormente se llamó Avenida de tu mayor impulsor y defensor HERBERT VON KARAJAN, integrando el espacio que los
berlineses han dado en llamar Kulturforum y muy cerquita de la Postdamer Platz y del Sony Center; en definitiva, el centro del nuevo Berlín después de la reunificación.No hubo ocasión para haber redondeado la peregrinación a tu santuario asistiendo a uno de tus excelentes conciertos, de tu prestigiosa orquesta, de esa agrupación que nació en régimen cooperativo en 1842 y que ha sido conducida por las mejores batutas de la historia de la música pero este hecho, será estímulo suficiente para que algunos de mis amigos vuelva con la intención de completar tu conocimiento en lo que mejor sabes hacer tu: transmitir auditiva y visualmente el arte universal llamado MÚSICA.

Todas las polémicas e incertidumbres surgidas en el seno de tu pueblo cuando no eras más que un boceto en un simple papel, fueron acalladas nada más comenzar tu trabajo, tu excelente trabajo diría yo y no sólo eso, te has convertido con el tiempo y por tus buenas dotes en modelo a seguir. Hoy, en casi todas las grandes ciudades pretenden copiarte y, cierto es que en algunos lugares han conseguido excelentes copias pero, una vez más te lo repito… para mí, eres única y seguirás siendo única por razones añadidas que hoy no viene al caso contar, puede que… otro día te las cuente PHILHARMONIE!

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