Isabel Rodríguez Pérez, valverdeña en República Checa

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    En la calle más estrecha de Europa, con semáforo incluido para poder pasar

    JESÚS COPEIRO

    Nació el 17 de mayo de 1990 y es hija de Rafael Rodríguez Riera e Isabel Mª Pérez Almeida, los dos de Valverde. Estudió primaria en el colegio Menéndez y Pelayo y el bachillerato en el Diego Angulo, luego se licenció en Traducción e Interpretación en la Universidad Pablo de Olavide (Sevilla) y además tiene un Máster en Traducción Audiovisual.

    Isabel durante su estancia en Praga
    Isabel durante su estancia en Praga

    Trabajo

    Llegué a Praga en septiembre de 2014 -afirma Isabel Rodríguez- y me asignaron una plaza de asistente de español en un colegio internacional. Afortunadamente, en el colegio solamente hablaban inglés, por lo que la adaptación fue muy buena. La duración de la beca era de tres meses pero cuando llevaba aquí dos meses, ya me había enamorado de la ciudad. Tres meses me pareció poco tiempo, así que me puse a buscar trabajo. Hice varias entrevistas y en una de ellas me ofrecieron contrato a partir de enero, así que, pasado los Reyes, me planté en Praga de nuevo.

    En esa empresa, que era una compañía aérea, estuve trabajando dos años. Empecé como operadora, a los tres meses pasé a ser Community Manager y, más adelante, Trainer. Pero desde diciembre pasado estoy como gestora de proyectos en una empresa de traducción. Este nuevo trabajo me gusta mucho y estoy muy contenta con el puesto. Es un horario de oficina normal, con una hora para el almuerzo y fines de semanas libres.

    En la calle más estrecha de Europa, con semáforo incluido para poder pasar
    En la calle más estrecha de Europa, con semáforo incluido para poder pasar

    República Checa es el país con la tasa de desempleo más baja de toda Europa (un 3,6 % el pasado diciembre). Si hablas inglés o cualquier otro idioma de la Unión Europea y tienes estudios, hay una amplia oferta de empresas internacionales que ofrecen puestos de trabajo constantemente. Las condiciones de trabajo, en general, son muy buenas. Es cierto que el salario no es en euros, sino en coronas checas, y que, quizá, para la media de Europa (que no España, ojo), no sea el más alto, pero puedes vivir perfectamente y puedes incluso ahorrar. Desde luego, comparada con la situación laboral que tiene España ahora mismo, no me puedo quejar.

    Idioma

    Por si alguien se lo pregunta, no, no hablo checo. Estoy empezando con las clases y creo que, después de más de dos años y medio aquí, va siendo hora. El idioma imprescindible es el inglés. Todas las empresas en las que he trabajado han sido empresas internacionales con sede en Praga, por lo que el idioma que usamos entre los trabajadores es el inglés. Para el resto de cosas del día a día fuera del trabajo, ayuda conocer el checo, pero no es imprescindible. Si lo quiero aprender ahora es, más que nada, por simple curiosidad, para ampliar mis conocimientos.

    Isabel Rodríguez y su madre Isabel María en la Plaza Vieja. A la izquierda, el Ayuntamiento con su impresionante reloj astronómico y al fondo, la iglesia gótica de Nª Sra de Týn. Mayo 2015
    Isabel Rodríguez y su madre Isabel María en la Plaza Vieja. A la izquierda, el Ayuntamiento con su impresionante reloj astronómico y al fondo, la iglesia gótica de Nª Sra de Týn. Mayo 2015

    Praga

    ¿Qué es lo que hace a Praga tan especial? Sinceramente, es una ciudad de ensueño. Es preciosa, una de las más bonitas de Europa, no es muy grande, es muy manejable y es difícil perderse una vez llevas aquí un tiempo. Hay  muchas actividades a lo largo del año, parques, monumentos, conciertos, etc., así que nunca te aburres. Hay que destacar el puente de Carlos (por el rey Carlos I de Bohemia) sobre el río Moldava; la plaza de Wenceslao (lugar donde se han desarrollado todas las revueltas políticas del país); el castillo de Praga (el complejo palaciego más grande del mundo y donde vive el primer ministro); el teatro nacional; y el barrio de Mala Strana (o barrio pequeño, cerca del río).

    En el puente de Carlos, el más antiguo de la ciudad, con su famosa estatua. Se dice que si tocas al perro, vuelves a Praga...a mí no me ha hecho mucha falta
    En el puente de Carlos, el más antiguo de la ciudad, con su famosa estatua. Se dice que si tocas al perro, vuelves a Praga…a mí no me ha hecho mucha falta

    Los checos

    Hay que decir que, de primeras, el idioma no ayuda, y la actitud de los checos, en general, tampoco. Son gente mucho más cerrada a lo que estamos acostumbrados en España, sobre todo en Andalucía, y pueden parecer incluso maleducados a veces, pero en ningún momento la experiencia ha sido desagradable. Hay que entender que hasta hace poco más de veinte años vivían en un sistema comunista y la mentalidad de la población no puede ser la misma que la de cualquier otro país del suroeste de Europa, por eso puede chocar un poco al principio.

    Sin embargo, tengo varios amigos checos que no son para nada cerrados, sino simpáticos y amables. Pero es verdad que en mi grupo de amigos, no hay mayoría de checos, sino más bien una mezcla de nacionalidades: franceses, portugueses, holandeses, italianos, rusos…y españoles. Pensaba, al llegar, que la comunidad española iba a ser inexistente, pero hay muchos más de los que imaginaba, y no es raro escuchar español por la calle, ya sean turistas o compatriotas que viven aquí.

    Isabel Rodríguez delante del Museo Nacional de estilo neo-renacentista, todo un icono de la ciudad, en la plaza de Wenceslao, octubre de 2014
    Isabel Rodríguez delante del Museo Nacional de estilo neo-renacentista, todo un icono de la ciudad, en la plaza de Wenceslao, octubre de 2014

    Gastronomía y Clima

    Las dos cosas más difíciles de acostumbrarse, aunque al final no te queda otra, son la comida y el tiempo. La gastronomía checa es básicamente carne. De todos los tipos y formas de cocinar que quieras, pero carne al fin y al cabo. Al principio está bien, porque es un tipo de cocina diferente, pero después de un tiempo empiezas a estar harta de tanta carne. Echo de menos el pescado. No hay mucho, hay sobre todo salmón y no es precisamente lo más barato, así que cada vez que voy a España es lo que intento comer en mayor cantidad.

    En cuanto al tiempo, la temperatura en general es más baja que en España. Lo normal en invierno es no subir de los 5º C  y, en verano, es raro ver temperaturas por encima de los 30º C. Yo ya me he acostumbrado y, como las casas están adaptadas para el frío, no lo pasas mal, pero siendo del sur, no hay nada que te prepare para los -14º C que hemos llegado a tener este invierno, ¡te duele la cara al andar por la calle! Y aunque tengas unos buenos zapatos, andar por la calle con nieve no es nada fácil.

     

    Tiempo libre

    Además de estudiar checo voy a clases de salsa, a veces voy a nadar y viajo todo lo que puedo. También me gusta ir al cine (aquí no se doblan las películas, se ven en inglés con subtítulos en checo). Y siempre hay tiempo para tomar una cerveza checa con amigos. Está buenísima y hay de muchos tipos. En España estamos acostumbrados a beber solo rubia pero aquí existen muchas combinaciones (negra, mezcla de rubia y negra, sin filtrar…) y mucha producción local y nacional.

    Si te gusta viajar, como a mí, la localización de República Checa en Europa no podría ser mejor. Está en todo el centro (no le digas a un checo que son de Europa del Este, nunca), por lo que puedes coger un autobús o un tren y en un par de horas viajar a otro país de alrededor. Pero no todo es explorar otros países. República Checa es mucho más que Praga y, una vez la tienes vista, no puedes dejar de visitar otros pueblos que son preciosos, como Karlovy Vary, Český Krumlov o Kutná Hora, entre otros.

    Despedida

    De momento, mi plan es quedarme por aquí algún tiempo más. No me veo a largo plazo viviendo en Praga, pero nunca se sabe. Intento ir a casa todo lo posible, y desde que llegué, al menos he ido tres veces al año. Los vuelos son bastante caros desde Andalucía, ya que solo hay vuelos directos en verano, así que cuando vas, tienes que pensártelo bien y tener al menos cinco días de vacaciones seguidos, ya que por menos tiempo, no merece la pena ir. Mando un abrazo enorme a mi familia y amigos, y si a alguien después de leer esto, le ha entrado el gusanillo de venir por aquí de turismo o a probar suerte, puede escribirme sin problemas, que estaré encantada de ayudarle. ¡Nos vemos pronto!

    Una variante de la popular cerveza checa, mitad rubia y mitad negra
    Una variante de la popular cerveza checa, mitad rubia y mitad negra

     

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