Histórica manifestación contra la subida del IBI. (EDITORIAL)

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    El correcto rumbo de las cosas se le tornó ayer al equipo de gobierno del Ayuntamiento de Valverde. El silencioso camino -en tanto que discreto, austero y sin oposición- que avanzaba desde que tomaron el poder con el propósito de desplegar un conjunto de políticas de ahorro en consecuencia con su ideología liberal, se dio de bruces con el incipiente descontento ante la astronómica subida de los tributos locales.

    En torno a millar y medio de personas se concentró ayer en nuestra plaza Ramón y Cajal, sede de históricos clamores populares como el que se organizó para pedir la construcción del IES Diego Angulo. Millar y medio, que se deberán de rascar los bolsillos ante las prisas del Consistorio de sanear un déficit con demasiada prontitud y en un momento en el que las arcas familiares no están para esfuerzos extra.

    No he vivido nunca una manifestación de este calibre, ni cuando se destapó la también astronómica deuda –eso si, acompañada de la construcción de un pueblo con servicios de primera-, ni cuando nuestro ex alcalde supuestamente había usado dinero público en un burdel de Sevilla-a pesar de que ahora la justicia archiva el caso por falta de pruebas-, ni cuando el equipo actual despedía a empleados del bando contrario y con contrato que costaría dinero en finiquitos. Pero esta vez era diferente, el daño al ciudadano es directo, 150 euros de media ha rascado el IBI y eso, la familia de 4 que ingresa 400 , lo nota.

    El acto se le quedó grande al organizador, IU, que no creía que iba a atraer a tanta gente. Prueba de ello: los pequeños megáfonos que llevaron. El millar de personas se tuvo que conformar con cánticos y griteríos durante gran parte de la concentración. Hasta que Paco Márquez, el carismático ex militante de IU, aportó una chispa de diálogo y organización al acto. En esta intervención, anunció que se crearía una Asamblea ciudadana que organizaría las próximas intervenciones. También se propuso no pagar el impuesto hasta que se busque una solución. Por último se acordó una fecha para la próxima concentración a la que asistirá más gente y estará mejor organizada.

    Sin duda, el trasfondo de la cuestión ha sido la capacidad del pueblo de unirse, unos por solidaridad y otros por verdadera necesidad, en una masa de mentes disconformes con una medida que se aleja con creces de la cercanía que presume Loles para con el pueblo.

    Javier Bando Castilla

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