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Hoy me toca despedirme de la dirección de un proyecto que afronté con valentía cuando aún era menor de edad y que 2 años y 6 meses más tarde, con orgullo, me dispongo a dejar en manos de una persona con quien comparto valores y perspectivas. Una persona que me ha acompañado en este último tramo y a quien paulatinamente he ido cediendo las funciones de dirección de esta señora revista. Una persona que continuará la senda del progreso y modernización y que aportará contenidos de calidad. Alfonso Seco, periodista de vocación y profesión y apenas unos años mayor que yo, será el encargado de haceros llegar la revista a casa mensualmente.

Mi continuidad al frente del proyecto era inviable. Me sobraban las ganas, pero me faltaba el tiempo. Dirigir la revista requiere una dedicación mayor de la que le podía ofrecer hoy día, y mis estudios de Derecho y Finanzas cada vez me absorben más tiempo. La revista requiere en estos momentos de una persona que responda con su tiempo con total disponibilidad, afincada en nuestro pueblo y con contacto directo con el lector y los colaboradores.

Ha sido un honor trazar las líneas necesarias para el progreso y mantenimiento de la publicación. Me siento orgulloso de haber cumplido los objetivos que me marqué. De haber aportado un soplo de aire fresco a la revista y rediseñar la imagen corporativa que presentaba; de haber coloreado la continuidad de Facanías y de aumentar el acercamiento hacia los jóvenes y las nuevas tecnologías. Me quedo, sobre todo, con haber sido el director más joven de la historia de Facanías.

Pero si yo he podido aportar algo a la revista, más me ha aportado ésta, y sus gentes, a mí. Tengo que agradecer a Facanías y a su personal humano, los valores y aptitudes que he ido ganando. Se aprende mucho de las personas mayores, y por los despachos de Facanías discurren personas con grandes vivencias y diferentes puntos de vistas, que sin duda amplían tu visión del mundo. También han pasado jóvenes muy cualificados de los que también he aprendido mucho y entre todos hemos continuado la senda iniciada hace 40 años por Mittenhoff.

No quiero dejar escapar la oportunidad para agradecer a los colaboradores de la revista su constante actitud servicial. Al lector, por agradecer las bondades y criticar los errores, han sido sin duda el motor del cambio. La redacción y edición de esta revista han supuesto para mí una experiencia inolvidable, enriquecedora y de la que me despido, temporalmente, con una enorme convicción de haber hecho un trabajo para los valverdeños/as junto con los valverdeños/as.

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