Una de las incontables virtudes de mi madre, era la coherencia. Ella siempre daba la cara, aunque el resultado o la consecuencia no fuese favorable. Sobre todo lo demostraba cuando, como ella decía, se la ponían roja en el cole cuando mi hermano y yo hacíamos alguna que otra trastada. Recuerdo que en esas ocasiones nunca nos justificó, ni trató de exculparnos, ni nos defendió ciegamente cuando sabía que habíamos metido la pata.

Hoy, mi padre, un amante de su pueblo, sus tradiciones y su cultura. Hoy, un artista –no importa si lo dudas, es un hecho- ha dado la cara y ha asumido que ha metido la pata. Tras años de afición y creación artística, ha cometido un error. Quizás justificable por un descuido fruto de sus circunstancias, o un descuido sin más. Posiblemente premeditado para resolver cómodamente una crisis creativa. A lo mejor fue ansia de notoriedad -qué artista no la desea-. Puede que tras tantos carteles, portadas y colaboraciones, se quedó seco de ideas.

Fuese como fuese. Es una creación artística fallida y no cumplirá su cometido. No es original en todo su contenido y no se puede considerar válida para representar a la Feria de Valverde. Innegable es, que como creación artística es plenamente apropiada.

Estamos todos de acuerdo que la obra contiene elementos gráficos propiedad de terceros –y sin su consentimiento expreso-. No aprovechó una de una de sus cualidades, la creatividad. Pudo hacerlo de otro modo. No voy a justificarlo. Ni quitarle responsabilidad. Ni defenderle ciegamente. Erró. Plagió. Copió. Usó indebidamente lo que otra artista hizo. Y si nos ponemos quisquillosos, quizá no habría asumido su responsabilidad si nadie se hubiese percatado del plagio. Quizá, pero si dudas de él es que no lo conoces. El me enseñó a dialogar siempre que hubiese un problema. Me inculcó hábitos intelectuales y priorizó siempre la creatividad. Me inspiró, sin saberlo, a soñar con proyectos e ideas. Él no es un matagatos. Estoy orgulloso de ti, Padre.

Queda poco tiempo para que empiecen nuestras fiestas , y no hay cartel. Por eso, mi padre hará valer sus convicciones, valores y su honor ,y cumplirá el compromiso adquirido con todos los valverdeños, y puedo asegurar que esta vez con éxito.

A fin de cuentas , me sorprende e ilusiona que el hecho en cuestión haya puesto de acuerdo a gran parte de la sociedad valverdeña, que ha abanderado la rigidez moral y ética usando una red social. Un gran número de personas que se ha indignado muy legítimamente. Pero inevitablemente muchos seguiremos en nuestras vidas llenas de tropiezos, aprendizaje, desgracias, felicidad, placer, éxitos y eterna y ERRANTE humanidad.

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