El Rincón de Rubato. Confirmado el pasado nazi de la filarmónica de Viena

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Por José Manuel Macías Romero

 

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El gobernador de Austria Arthur Seyss, izquierda, y el Furtwängler con la Filarmónica de Viena en 1938 (foto tomada del diario El País)

En el Arte… como en la vida, no vale todo. (Anónimo)

Desde hace algo más de cuarenta años, sigo a esta insigne orquesta considerada por todos entre las mejores del planeta, especialmente por su delicado sonido en las secciones de cuerda; conozco perfectamente su actual sala de trabajo la Musikverein y todos sus rincones, sé de la normativa que rige la institución creada en régimen de cooperativa en 1842 por Otto Nicolai con el nombre en principio de Academia Filarmónica. Impregnada siempre de una filosofía muy conservadora y apegada de forma visceral al “terruño” ( a lo suyo, a su Viena), se podría decir que es tan fiel a estos principios como a los orígenes de los instrumentos que todavía hoy, utilizan sus músicos.

Nada foráneo, todo de aquí, ese es su principal lema y esa fue la principal idea que alabó el que fuera su director invitado durante muchos años Wilhelm Furtwangler en el discurso que le tocó pronunciar cuando conmemoraban su primer centenario y cuyo texto íntegro está recogido en su libro “Sonido y palabra” de Ediciones Acantilado.

Las paradojas de la vida; la Orquesta Filarmónica de Viena desde su fundación, una empresa socialista utilizando recursos democráticos para su funcionamiento interno y a la misma vez, defendiendo y apoyando la criminalidad nazi. Para los que nos consideramos sus admiradores artísticos, no deja de ser una contrariedad emocional aunque muchos se empeñen en querer separar el Arte de la Política.

El reciente informe de tres historiadores sobre las actividades de la Orquesta Filarmónica de Viena en la época nazi, corrobora que el conjunto y muchos de sus músicos eran instrumentos voluntarios del régimen asesino. Precisamente en 1942, cuando se cumplía el centenario que ya he citado, casi la mitad de la plantilla: 60 de 123, tenían el carnet del Partido Nazi. Llama poderosamente la atención este dato si tenemos en cuenta que en esas fechas, solo el 10% de la población austríaca estaba afiliada al nazismo.

Lo sustancioso del informe de estos tres historiadores que ahora ve luz, es que la Orquesta Filarmónica de Viena conspiró no solo para encubrir su colaboración con el régimen nazi en el poder, sino su largo apoyo a nazis prominentes décadas después de la derrota del régimen. Y el encubrimiento fue tan eficaz que muchos documentos fueron ocultados a su propio historiador oficial y al mismo tiempo Presidente cuya reacción ha sido de estupefacción y defensiva.

Aunque en la actualidad, la gran mayoría de músicos=cooperativistas de la Filarmónica de Viena no tengan nada que ver con las complicidades nazis que ahora se denuncian que obviamente fueron cometidas por sus antecesores; la gran familia de sus “fans” veríamos de buen proceder un comunicado oficial de arrepentimiento de tales conductas que han contribuido a empañar la centenaria historia de esta simpar formación musical. O, como dice el escritor y crítico musical Norman Lebrecht, tener el elegante gesto de en el próximo concierto de Año Nuevo (emisión seguida por millones de personas en el mundo) guardar un minuto de silencio como digno homenaje a los compañeros músicos judíos que su propia institución musical denunció y liquidó producto todo, de un miedo que cegaba la razón en aquella época nefasta.

Pero al margen de esta triste noticia que pone sobre la mesa la verdad de una época oscura en la historia de esta Filarmónica que cuenta los éxitos por cientos, sería también el momento oportuno para aligerar su equipaje y deshacerse de ciertos procedimientos (hoy no considerados democráticos ni a la altura de la nueva legislación europea)  y que contribuirían a renovar la filosofía de vida de la institución. Me estoy refiriendo por citar algunos ejemplos a : su ancestral punto de vista sobre admisión de mujeres en la orquesta (en la actualidad solo 7 atriles son ocupados por ellas), igualmente a su ya obsoleto prejuicio sobre la contratación de artistas orientales, africanos, americanos, etc., ¿Acaso, Schubert, Bruckner, Mozart, etc., son patrimonio exclusivo de los vieneses?. Siempre entendí que son figuras universales, abiertas a cualquier espíritu sensible sin distinciones de ringún tipo y menos de razas. ¿Por qué entonces ese miedo para mí infundado? ¿Qué significa esa resistencia que antepone lo local a lo auténticamente artístico?.

Mis lecturas sobre la Viena musical a lo largo de la historia, me hacen concebir pocas esperanzas de cambio en pro de la modernización de este aparato cultural musical, creo que probablemente no veré jamás un artista no vienés en sus filas ni siquiera un 50% de su plantilla ocupada por mujeres que merezcan el atril por méritos profesionales pero seguiremos en el empeño con nuestra modestísima labor de difusión y denuncia.

Cada año somos  más, los que cuando el aire se impregna de los sones de Strauss y Radetzky, esperamos que se levante alguien de la orquesta y aprovechando la audiencia millonaria que poseen, nos deje un mensaje de reconciliación y pida disculpas a esas familias masacradas por el odio ciego del nazismo. Cuando esto tenga lugar, volverán, bajo mi punto de vista a ser los primeros en el escalafón de grandes orquestas del mundo.

 

Primavera 2013

 

 

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