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ESPERANZA GÓMEZ HARRIERO

La discapacidad nunca puede suponer una forma de discriminación o exclusión. Sin embargo, y por desgracia, muchas veces las personas con discapacidad ven vulnerados sus derechos sin saber qué pueden hacer al respecto. Si este es tu caso, o conoces a alguien que se encuentra en esta situación, probablemente te interese el contenido de este artículo.

Es importante que las personas con discapacidad se empoderen y tomen una actitud activa para ejercer su autodefensa cuando se encuentren en situaciones de discriminación. Y para poder reaccionar ante una vulneración de los propios derechos, lo primero es conocer cuáles son. Así que presta atención a esta frase si eres una persona con discapacidad: tienes exactamente los mismos derechos que cualquiera.

Hasta hace no mucho tiempo, si una persona no podía subir al autobús porque este tenía escalones, era un problema de la persona; si no podía comunicarse ante una emergencia porque el sistema no estaba adaptado para personas con discapacidad auditiva, era problema de la persona; si no podía interpretar el mapa del metro porque estaba impreso en tinta, era problema de la persona con discapacidad visual. Y así un largo etcétera.

Por fortuna, la sociedad ha avanzado, y con ella las leyes, haciendo hincapié en la responsabilidad que todos tenemos para crear entornos inclusivos y respetuosos con las diferencias que nos caracterizan. Así queda registrado en la Convención Internacional de los Derechos de las Personas con Discapacidad.

Convención Internacional de los Derechos de las Personas con Discapacidad

La Convención define qué es discriminación, además de prohibirla, y lo establece de la siguiente forma:

“Por ‘discriminación’ se entenderá cualquier distinción, exclusión o restricción por motivos de discapacidad que tenga el propósito o el efecto de obstaculizar o dejar sin efecto el reconocimiento, goce o ejercicio, en igualdad de condiciones, de todos los derechos humanos y libertades fundamentales en los ámbitos político, económico, social, cultural, civil o de otro tipo. Incluye todas las formas de discriminación, entre ellas, la denegación de ajustes razonables;”

Por ‘ajustas razonables’ se entiende:

“las modificaciones y adaptaciones necesarias y adecuadas que no impongan una carga desproporcionada o indebida, cuando se requieran en un caso particular, para garantizar a las personas con discapacidad el goce o ejercicio, en igualdad de condiciones con las demás, de todos los derechos humanos y libertades fundamentales;”

La igualdad y no discriminación, por tanto, para ser efectiva requiere de mecanismos específicos que la posibiliten, como la accesibilidad, los ajustes razonables y el diseño universal. Este último se define así:

“el diseño de productos, entornos, programas y servicios que puedan utilizar todas las personas, en la mayor medida posible, sin necesidad de adaptación ni diseño especializado. El ‘diseño universal’ no excluirá las ayudas técnicas para grupos particulares de personas con discapacidad, cuando se necesiten.”

La Convención tiene tres características muy importantes:

  • Afirma en cada derecho la igualdad y no discriminación.
  • Define cómo lograr la igualdad y no discriminación.
  • Establece el contenido mínimo de cada derecho.

Por eso es esencial leerla, para saber, además de cuáles son los derechos, cómo exigir que se cumplan.

Y una vez que conoces tus derechos, lo siguiente es defenderlos si te los quitan. Para ello el camino es empoderarse, actuar y pedir lo que nos corresponde. A este respecto, lo principal es creer realmente que tienes el mismo valor como ser humano y los mismos derechos que los demás. Solo si lo crees así podrás defenderlos.

¿Te están discriminando?

La discriminación se da cuando hay barreras que te impiden, en condiciones de igualdad, el libre disfrute de tus derechos. Podemos encontrar las siguientes situaciones:

  • Los entornos, productos y servicios no son accesibles e incumplen la normativa que existe sobre condiciones básicas de accesibilidad.
  • Se incumple la obligación de presentar ajustes razonables, es decir, apoyos concretos en razón de tu discapacidad. Por ejemplo, una rampa con el tamaño y el diseño definidos por ley.
  • Por motivos de discapacidad, el trato que te dan es diferente. Por ejemplo, no te dejan entrar en un local de fiesta, te exigen más requisitos que a otros para ir a un gimnasio, etc.
  • Te discriminan por asociación o vinculación con una persona con discapacidad. Por ejemplo, si en tu empresa no te dan un ascenso o promoción porque tienes a tu cargo a un ascendiente o un descendiente con discapacidad.

Es muy importante que sepas que la normativa antidiscriminación no te exige que tengas ningún certificado de discapacidad o un grado mínimo, basta con que tengas una discapacidad para que puedas denunciar la discriminación. En todo caso, si te lo piden, deberás acreditar de alguna forma que tienes una discapacidad.

Autodefensa

A la hora de defender tus derechos es importante la actitud que tomes. Lo más recomendable es buscar:

  • Ser tan asertivo como te sea posible, es decir, que expreses con claridad qué es lo que piensas y sientes, con firmeza y serenidad.
  • La proactividad, proponer soluciones e, incluso, ayudar a ponerlas en marcha.
  • La resiliencia, o lo que es lo mismo, sobreponerte, enfrentar la adversidad, sobrellevar las dificultades que con bastante probabilidad vas a encontrarse en el camino.

En cuanto a los pasos a seguir una vez tengas claros cuáles son tus derechos y quieras defenderlos:

  1. Identificar cuál es la barrera que te impide el igual ejercicio de derechos.
  2. Averiguar qué normas concretas te protegen.
  3. Solicitar, dialogar, pedir, quejarte a quien corresponda.
  4. Hacer un seguimiento de tu reclamación.
  5. Buscar apoyos, crear opinión, hacer que otras personas te escuchen.

Conclusión

Es fundamental para hacer respetar tus derechos que te empoderes. Aprender a defender los derechos es algo que puede lograrse desde el convencimiento de que todas las personas tenemos los mismos derechos, tengamos o no tengamos una discapacidad. Para ayudarnos, podemos acudir a personas que conozcan del tema y nos orienten.

En este folleto puedes ampliar la información que necesitas y acceder a los datos sobre recursos con los que contamos a la hora de hacer valer los derechos de las personas con discapacidad.

hola@esperanzaharriero.com

Esperanza Gómez Harriero

www.esperanzaharriero.com

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