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ESPERANZA GÓMEZ HARRIERO

El llanto es la principal forma de comunicación que tenemos desde el nacimiento. Implica vocalizaciones características, expresiones faciales y movimientos de las extremidades que pueden variar considerablemente con el tiempo. La predisposición del bebé hacia el aumento del llanto puede ser adaptativa, promoviendo su supervivencia cuando requiere la ayuda o atención de los cuidadores. Es un signo comunicativo que evolucionó para reducir el riesgo de que los cuidadores desatendiesen a sus hijos. Sin embargo, el llanto es también un factor de estrés, y cuando es excesivo puede convertirse en uno de los aspectos más difíciles de la maternidad/paternidad.

En una investigación llevada a cabo en España se estudian varias cuestiones al respecto.

Para qué sirve el llanto de un bebé

El llanto es la forma principal del bebé de expresar emociones negativas. Antes de que aprenda otras formas de expresión para cada una de las emociones posibles y un repertorio lingüístico que le permita definir con precisión su estado emocional, el llanto es la manera más común y generalizada de expresar las emociones negativas. Los bebés lloran cuando sienten malestar o cuando están enfadados, tristes o asustados. El llanto infantil es una llamada de atención para recibir la ayuda que necesitan de sus cuidadores, y provoca una reacción emocional negativa en los adultos que sólo desaparece una vez que el bebé se calma.

Hace varias décadas se sugirió que los recién nacidos podrían llorar de diferentes maneras dependiendo de la causa. En el caso del dolor, se propuso que la expresión facial es de naturaleza universal y que es más consistente en los bebés que en los adultos porque la capacidad del niño para expresar el dolor es crucial para asegurar su supervivencia. El llanto en la infancia ha sido considerado como un comportamiento altamente adaptativo, evolucionado para alertar a su entorno y provocar el cuidado y la proximidad física de los adultos. El sonido del grito transmite un sentido de urgencia, y provoca una excitación fisiológica en los padres que los prepara para responder y reducir la angustia del niño.

Cuando un bebé llora, las cejas se bajan y las comisuras de los labios se estiran hacia un lado. Las expresiones de llanto que implican una elevación de las mejillas y la apertura de la boca están asociadas con intensas emociones negativas. De hecho, las caras de lloros más exageradas se perciben como más emocionalmente intensas. En el caso del dolor, las características acústicas del llanto son útiles para distinguir entre diferentes grados de dolor. La duración también proporciona al cuidador información, advirtiéndole en el caso de patrones anormales de la misma manera que el ritmo del llanto. Sin embargo, los gritos producidos por diferentes emociones son difícilmente reconocidos por personas inexpertas.

Objetivos del estudio

El hecho de que el bebé llore en circunstancias muy diferentes, que a su vez requieren respuestas diferentes de los cuidadores, conduce a varias preguntas importantes:

  1. ¿Existe un patrón diferente de llanto dependiendo de la emoción que lo causa?
  2. ¿Es posible para cualquier observador distinguir la causa del llanto?
  3. Independientemente del grado de precisión en el reconocimiento del llanto, ¿los diferentes tipos de llanto provocan reacciones diferentes en quienes lo observan?

El estudio del que hablamos aquí se propuso tres objetivos:

  • Describir las principales diferencias en el llanto producido por los tres estados afectivos más estrechamente relacionados con el llanto infantil: el miedo, el enfado y el dolor.
  • Analizar la precisión de los adultos a la hora de reconocer los estados afectivos relacionados con el llanto del lactante y la posible relevancia de algunas de las principales variables responsables del reconocimiento de las emociones, como la información contextual.
  • Finalmente, analizar la reacción emocional de los adultos cuando observan el llanto del niño, y si esta reacción es diferente dependiendo de la causa del llanto (miedo, enfado o dolor).

Diferencias en el llanto de los bebés

La actividad muscular de la cara es una expresión prototípica del llanto en todos los casos, caracterizada por alta tensión en la frente, las cejas o los labios, la apertura bucal y la elevación de las mejillas.

Los distintos tipos de patrones de llanto se describen a continuación:

  • Enfado: En la mayoría de los casos, los ojos están medio cerrados, sin mirar aparentemente a ningún lugar en concreto, o con una mirada fija y prominente. La boca permanece abierta, o medio abierta, y la intensidad del llanto aumenta progresivamente.
  • Miedo: Los ojos permanecen abiertos casi todo el tiempo. A veces tienen una mirada de búsqueda y mueven la cabeza hacia atrás. El llanto aparece de forma explosiva, después de un aumento gradual de la tensión.
  • Dolor: Los ojos permanecen cerrados casi todo el tiempo, y en los pocos momentos en que están abiertos, la apertura es mínima y la mirada distante. Alto grado de tensión en toda la zona ocular y frente fruncida. El llanto comienza repentina e inmediatamente después del pinchazo (de la vacuna). Alcanza su intensidad máxima desde el principio.

Reconocimiento de la causa del llanto por parte de los adultos

Como conclusión general, podemos indicar que no es fácil distinguir la causa que produce el llanto en los bebés, especialmente en el caso del enfado o el miedo. Solo el dolor se reconoce significativamente bien en los lactantes mayores de 8 meses. En el caso de los bebés menores de 8 meses, el dolor se reconoce si se proporciona información sobre las circunstancias que provocaron el grito (vacunación). Sin embargo, este tipo de información no fue relevante en el caso del miedo o el enfado.

Reacción emocional de los adultos ante el llanto de los bebés

El llanto causado por el dolor produjo los niveles más altos de desagrado, excitación y falta de control. No se encontraron diferencias entre el llanto causado por el miedo y el enfado, únicamente se observó que la sensación era más desagradable cuando se trataba de miedo que de enfado.

La reacción emocional producida por el llanto está relacionada con la urgencia de las demandas. El dolor es el estímulo que causa la mayor incomodidad en los observadores porque tiene la mayor importancia y urgencia. Esta reacción tiene un valor adaptativo y funcional.

Los lactantes mayores (más de 8 meses) provocan una respuesta emocional más alta en los observadores. Este resultado podría explicarse por el hecho de que en esa edad el llanto es una reacción más específica a los estados afectivos negativos, mientras que para los recién nacidos, el llanto es la forma principal de expresión, incluso para las emociones ligeramente negativas o neutras. Por lo tanto, en el caso de los niños mayores, el llanto significa más claramente una emoción afectiva intensa y negativa.

Conclusión

El llanto es la forma principal en que los bebés expresan emociones negativas. Los bebés lloran indistintamente cuando sienten malestar o cuando están enfadados, tristes o asustados. Por esta razón, es muy importante saber si hay diferencias en los patrones de llanto producidos por diferentes emociones, y si estas diferencias son detectadas por los adultos.

Según este estudio, parece que es posible distinguir entre diferentes patrones de llanto con respecto a la expresión facial y al sonido que emiten los bebés. Pero las hipótesis planteadas para explicar estas diferencias requieren estudios experimentales que las confirmen.

Sin embargo, el hecho de que haya diferencias entre estos tipos de llanto no significa que sean perfectamente reconocibles por los observadores. Si uno no sabe qué emoción provoca el llanto, es muy difícil identificar la causa. En este estudio, solo el dolor se reconoce bien, y especialmente cuando los adultos saben cuál es el procedimiento utilizado para producir el llanto en los bebés (el pinchazo de una vacuna, en este caso). El hecho de que el dolor sea la emoción más fácilmente reconocible cuando se produce el llanto puede tener una explicación adaptativa, ya que el llanto es una advertencia de una amenaza potencialmente seria para la salud o la supervivencia.

Por otro lado, de las tres emociones, el dolor presenta una reacción emocional más intensa y desagradable, y provoca mayores sentimientos de falta de control en los observadores. Estos resultados parecen congruentes con el hecho de que el dolor requiere una respuesta más urgente de los cuidadores. Pero, una vez más, necesitamos más investigación para confirmar y ampliar lo que se sabe hasta ahora.

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Esperanza Gómez Harriero

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