Del Motín de los Consumos a la subida del IBI. Juan Castilla Navas

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A principios del siglo XX un buen número de familias valverdeñas (como diría nuestro amigo Ortiz) pasaban verdaderas “gurrumias” para llegar a fin de mes. Muchos valverdeños comían de lo que podían sembrar y criar en el campo.

A comienzos del año 1907 el Ayuntamiento también pasaba por serios problemas económicos, tenían que acometer una obra muy necesaria para el pueblo que no podía demorarse: la construcción del nuevo cementerio. Para poder financiar este proyecto, decidieron incrementar en un 20% el impuesto de Los Consumos. Este era un impuesto que gravaba los alimentos y los combustibles (frutas, verduras, bebidas, etc.) que entraban en el pueblo para su comercialización y consumo. Este hecho produjo un fuerte malestar entre la población, que veía como esta medida impopular e injusta agravaba más si cabe la delicada situación por la que atravesaban.El grado de indignación llegó a tal extremo que el día 5 de enero de 1907, en lugar de cabalgata de Reyes, se formo una espontanea marcha de protesta de los ciudadanos que se dirigieron hacia el Ayuntamiento y a la casa de D. José Limón Caballero (El diputado). La protesta se convirtió en una verdadera rebelión que fue denominada como “El Motín de Los Consumos”. Los ciudadanos indignados, apedrearon la casa de D. José Limón, rompiendo todas las cristaleras, después entraron en el Ayuntamiento sacando a la calle muebles y papeles a los que prendieron fuego.

Ante esta grave situación y viendo el estado de agitación del pueblo, las autoridades municipales con su alcalde D. José Moya Torres a la cabeza, convocaron un pleno extraordinario celebrado dos días después donde acordaron revocar la subida del impuesto de Los Consumos y conseguir el dinero para la financiación de la obra del cementerio recortando gastos y disminuyendo algunas partidas de otras inversiones del Consistorio. Así se dio por terminado un conflicto entre el Ayuntamiento y los ciudadanos que paso a la historia con el nombre de “Motín de Los Consumos”.

Salvando la distancia del tiempo, un siglo después, “El burro y el hombre siguen tropezando en la misma piedra”. Afortunadamente la situación económica y social dista mucho de la de aquella época, el nivel económico, dotacional y cultural de la población no admite comparación y hoy día es imposible que ante medidas abusivas  e impopulares, se pueda repetir una situación similar a la de aquel suceso de enero del año 1907. Aunque ahora padezcamos una gravísima crisis, cuyo agujero económico producido por especuladores y “mangantes”, quieran taparlo (como siempre) con el sudor y el trabajo de “los currantes”. Una crisis que se lo está haciendo pasar mal a muchas familias valverdeñas y cuya dureza ha provocado que a nivel del Estado Español el número de personas atendidas por Caritas superara el millón durante el año 2011.

Antes de seguir, quiero dejar muy claro que con este artículo no estoy incitando a la rebelión ni  a la violencia contra personas e instituciones. Hoy día los ciudadanos disponemos de múltiples medios y cauces donde con métodos pacíficos y democráticos podemos hacer oír nuestra voz y denunciar las medidas abusivas e injustas que puedan lesionar nuestros derechos o nuestros intereses.

Este año 2012, “con la que está cayendo”, el equipo de gobierno del Excmo. Ayuntamiento, ha tomado la decisión de subir “de una tacada” sobre un 40% el importe de la mayoría de impuestos municipales (IBI, impto. Circul vehículos, etc). Esta es una subida brutal, una medida injusta,  inasumible e impopular, tomada sin dar las oportunas explicaciones a los ciudadanos. Un claro abuso por muy legal que pueda ser. Un error difícil de comprender cuyas consecuencias políticas o no han querido o no han sabido calibrar.

Si uno entra en las redes sociales puede comprobar el grado de cabreo y de indignación de los ciudadanos, que con medidas como esta se sienten decepcionados, frustrados, desilusionados y engañados. Actuaciones de este tipo  minan la credibilidad y la reputación de nuestros representantes políticos y crea una gran desafección de la población hacia la clase política y las instituciones democráticas.

La manifestación del viernes 21 de Septiembre ha sido un toque de atención que las autoridades municipales no deben minusvalorar. Mejor será que tomen nota: “el pueblo es sabio y no olvida”, dentro de poco más de dos años los ciudadanos volveremos a pasar por las urnas, y como dice el refranero popular, “El que la hace la paga”.

Juan Castilla Navas.

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