Ángel Gilabert, un valverdeño que emigró por la crisis.

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    Ángel y unos conocidos de Alemania

    Cuando Ángel Gilabert Rodríguez tiene que ir a trabajar, con frecuencia se pone en marcha una hora antes de comenzar el servicio en el Restaurante-Bistró-Café Laurenz. Él sólo tiene que recorrer medio kilómetro en bicicleta, pero sabe que la puntualidad española no es la puntualidad alemana. Por lo tanto, es mejor estar preparado. Y con ganas llega a su puesto con media hora de antelación. Por un lado, le gusta trabajar, y lo hace con agrado- por otra parte, que está feliz de poder devolver algo a los demás, que le han dado mucho. Desde principios de enero, el Valverdeño está trabajando en el Restaurante-Bistró-Café Laurenz – a tiempo completo. Al principio no sabía mucho del negocio de los restaurantes. Tenía que familiarizarse con la carta de comidas y bebidas. Pero sus colegas en el servicio le ayudaron, incluido el lenguaje específico sobre la materia. “Estoy en Ochtrup satisfecho y contento”, dice el español – en alemán fluido. Es propenso a quedarse corto en lo que respecta a sus conocimientos del idioma, es el punto débil y luego, posiblemente, en la gramática o el vocabulario. No es aceptable, desde su perspectiva, y ya se ha apuntado en una escuela de idiomas con profesor alemán nativo: A finales de febrero comienza un curso para estudiantes avanzados en el colegio comunitario.
    Es esta voluntad de superación la que caracteriza a Ángel Gilabert Rodriguez – y ha allanado el camino de su integración en Ochtrup. El español no es para nada un desconocido en la ciudad. En 2001 llegó por primera vez bajo el techo de Truus y Heinz Zurhold -cuando el hermanamiento Valverde / Ochtrup celebró su décimo aniversario. Fue “amor a primera vista” entre él y su destino de vacaciones, recuerda Elvi Jungk, presidente del Círculo de Amigos de Valverde / Ochtrup. Y entre él y su familia. Seis veces ha regresado en los últimos años y en noviembre, posiblemente para siempre.
    Cuando hace un tiempo el español perdió su trabajo, se llenó de optimismo para, rápidamente, encontrar otra ocupación en otros lugares. Tiene estudios de maestro de escuela primaria y es profesor de autoescuela. Y conocido por toda la ciudad española de Valverde del Camino –y no sólo por su implicación en el hermanamiento Valverde-Ochtrup. Sin embargo, a pesar de que no era exigente en su búsqueda de empleo, nadie podía ayudarlo. “Esto no fue fácil tampoco para la gente”, recuerda Ángel Gilabert Rodríguez cuando visitaba empresas y entregaba currículums y desgraciadamente no podían ofrecerle ayuda.

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    Ángel y unas compañeras de trabajo. Pizzeria Tigris.

    Al principio pasaban los días, luego las semanas, y éstas se transformaron en meses, meses difíciles y desesperados. Como “absolutamente horrible”, nos define ese tiempo. Y parecían no tener fin. Después de dos años no alcanzaba a ver una nueva perspectiva.
    Fue su hermana, Rocío Gilabert Rodríguez, quien le animó con la idea de probar suerte entre sus amigos y conocidos en Ochtrup. Se refiere a ella su hermano como “la afortunada de la familia”, pues tiene trabajo: como cirujana plástica y reparadora en un hospital público en Sevilla. Incluso cuando le han aumentado el número de horas de trabajo que tiene que hacer GRATIS y la reducción de sueldo, la joven de 28 años de edad, se puede considerar en el lado de los privilegiados. Aún cuando su sueldo se ha reducido en un 40%.
    Gilabert Rodríguez contactó con sus amigos ochtrupenses. Sin más preámbulos, se encontraba en la calle Werner-von-Siemens de la ciudad hermana donde “fundamos un hogar internacional” dice Truus Zurhold riendo: es de origen holandés. Pero eso su “familia alemana” le proporcionó un techo donde poder vivir. Heinz Zurhold se adelantó a su llegada y recorrió el FOC (Factory Outlet Center), una especie de centro comercial con decenas de tiendas y cientos de marcas de ropa, calzado, decoración, etcétera…buscando opciones laborales para Ángel, visitando una tienda tras otra, hablando con un empresario tras otro. Finalmente, Frank Termühlen, propietario del Restaurante-Bistró-Café Laurenz, escuchó la historia del joven. Y prometió dar al español una oportunidad.

    Y el personal de la administración demostró que la asociación Círculo de amigos de Valverde y el hermanamiento no sólo existe en el papel. Ha sido útil para incorporar a Ángel Gilabert Rodríguez al mercado laboral, recuerda Truus Zurhold. Cuando llegó Gilabert Rodríguez tenía las herramientas formales para sobrevivir en Alemania. Todos los demás documentos oficiales, Heinz Zurhold se había encargado de arreglar con anterioridad.
    Recientemente, los jóvenes de la asociación Círculo de Amigos de Valverde se movilizaron con una acción para ayudarle: “Ángel necesita muebles.” Gracias a su actual trabajo, el joven de 37 años de edad, es ahora autosuficiente en términos económicos y el 1 de Marzo podrá disponer de su primer apartamento en Alemania. “Ángel llegó prácticamente sólo con dos maletas”, nos dice Truus Zurhold. A mediados/finales de año, Ángel Gilabert Rodríguez quiere volver a Valverde: con el hermanamiento. Pero sólo por unos días. Y, como nos dice con orgullo, esta vez “iré como ochtrupense”.

     ENTREVISTA traducida de un periódico alemán.

     

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