300 días tarde, corazón

300 días tarde, corazón

Una opinión personal sobre los 5 años de gestión de Loles López.

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Loles López ha estado esperando 300 días para dejar la alcaldía de Valverde del Camino tras ser elegida por más de la mitad de los valverdeños en las últimas elecciones municipales. Ha esperado desde que fuese elegida Senadora por Huelva en Diciembre de 2015. Ha esperado a que hubiese una posibilidad real de que la Legislatura avanzase y Rajoy formase gobierno –y ahora Susana Díaz lo hará posible-. Lo ha hecho con tacticismo, y tras meses de silenciosa gestión, para que no se note su salida. Las decisciones controvertidas ya las tomó en los primeros años de su mandato: la subida abusiva del IBI, los despidos (improcedentes) de trabajadores municipales y la privatización de servicios públicos estratégicos. Estas fueron, sin duda, sus decisiones de verdadero carácter político, arriesgadas y con una clara predisposición de marcar un rumbo. No tienen comparación, sin duda, con sus últimos meses de “gestión corriente” y asistencia a eventos. Estar para que no se note que una no está.

Loles se va tras 300 días de silenciosa gestión 

Su mandato también se ha distinguido por una dócil oposición, que le lanzaba golpes delicados y de agradable enfrentamiento. Los plenos eran su fuerte y los presidió con su clamorosa y desmesurada locuacidad. Dejando de lado algunos espectáculos, dominó las sesiones plenarias.  Lo pudo hacer con un PSOE desubicado tras el golpe electoral sufrido en 2011, sin cabeza visible y con una mochila que pesaba mucho. Y le sigue pesando.

Loles también ha sido una alcaldesa pluriempleada, como muchos españoles. Ha compaginado cargos que le robaban demasiado tiempo de gestión y dedicación exhaustiva durante el 90% del tiempo que ha pasado al frente de la alcaldía. Diputada andaluza en sus inicios. Secretaria General de la derecha andaluza desde febrero de 2014 y Senadora en sus días finales.

Loles se va por la puerta de atrás. Sin ninguna justificación. Desde que se postula para convertirse en Senadora sabe que desde Madrid no va a gobernar Valverde. Por incapacidad material y por coherencia con las duras críticas al difunto socialista José Cejudo, Senador entre 2008 y 2010. Por la puerta de atrás se va por muchos motivos.

Las consecuencias de su gestión las asumirán los valverdeños. Algunos de manera personal, como los despedidos de manera improcedente que aún no han visto cumplidas sus sentencias favorables. El resto, lo haremos de manera colectiva: los impuestos locales han subido para no bajar y el precio del agua y otros servicios públicos estratégicos estarán a merced de una empresa que aparece en los famosos Papeles de Bárcenas. Pero lejos de cuestiones de contenido, se va dejando un mal sabor de boca a los valverdeños porque se presentó a las municipales de Mayo de 2015 para anunciar 3 meses más tarde que se iba al Senado. Todo con un discurso de amor a Valverde y desmesurado sentimentalismo.

Loles ha dinamizado la escena social a golpe de eventos en FEMU y procesiones religiosas

Sin duda, su irrupción en la escena local valverdeña ha provocado la desaparición del unipartidismo, tan dañino para una democracia sana, una correcta convivencia vecinal y como hemos comprobado, para las cuentas del Consistorio. Por otro lado ha dinamizado la escena social a golpe de eventos en FEMU y procesiones religiosas y ha asistido a cientos de eventos. Además, Loles ha destacado por su cercanía –al menos durante los primeros años de gestión-, y su saludo hecho eslogan político: “Hola Corazón”.

Ahora, cederá el testigo a Manuel Cayuela, férreo defensor de su gestión en su blog, mientras la escena política local dibuja nuevas líneas. La posible aparición de grupos políticos independientes, la llegada a la política de la nueva hornada de jóvenes y el hastío de la sociedad con la polarización de los dos grandes grupos locales. Es tiempo de gestores, de despolitización de la política local. De cercanía duradera y de transparencia.

Le deseo a Dolores López mucha suerte en su nueva andadura, y de corazón, que sea feliz en su nueva labor

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